4 DESAFÍOS EMOCIONALES A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS EN EL CUIDADO DE UNA PERSONA DEPENDIENTE
- Agotamiento físico y emocional: la atención diaria y las exigencias constantes, tanto por las personas dependientes como las que nosotros mismos nos imponemos, pueden llevarnos a un desgaste significativo que se traduce en cansancio, estrés, desmotivación...
- Sentimiento de culpa: las familias sentimos que nunca hacemos lo suficiente o que deberíamos hacerlo mejor. Tendemos a poner la calidad de vida de nuestro familiar dependiente por encima de la nuestra, para evitar así ese sentimiento de “podría estar haciendo más”.
- Aislamiento social: las responsabilidades para el cuidado de una persona dependiente pueden hacernos reducir el tiempo disponible para el ocio y las relaciones personales. Empezamos a posponer y a rechazar actividades, planes y momentos que nos aportaban paz, desconexión o tranquilidad, por ejemplo: lectura, descansos, salidas con amigos/as…
- Frustración y tristeza: especialmente cuando la persona mayor dependiente presenta una enfermedad degenerativa que no muestra mejoría. A pesar de mostrar nuestro apoyo y dar todo de nosotros, a veces no es suficiente y es necesario un profesional.
CONSEJOS PARA QUE AFRONTEMOS EL EFECTO EMOCIONAL DE LA MEJOR MANERA POSIBLE
1 COMPARTIR LA CARGA
Es mejor no tratar de hacerlo todo solo/a. Podemos pedir ayuda a otros familiares o buscar apoyo en asociaciones especializadas en personas dependientes.
2 TOMAR UN RESPIRO
Las personas que cuidamos también necesitamos nuestros momentos de descanso. Podemos dedicar al menos unos minutos al día para nosotros mismos/as, ya sea leyendo, dando un paseo o practicando una actividad que nos relaje. Cuidarnos a nosotros nos permitirá seguir ofreciendo el mejor cuidado posible.
3 ANTE TODO BUENA ORGANIZACIÓN
Establecer rutinas y repartir las tareas para reducir el estrés y mejorar la convivencia en casa. Podemos crear un plan de cuidado estructurado que nos ayude a mantener todo bajo control y que evite que la carga recaiga en una sola persona.
4 BUSCAR APOYO PROFESIONAL
Psicólogos y trabajadores sociales pueden sernos de gran ayuda para gestionar mejor la carga emocional. No hay que dudar en acudir a terapia si sentimos que la situación nos desborda; hablar con un profesional puede darnos herramientas para afrontar mejor el día a día.
5 INFORMARNOS SOBRE LOS GRADOS DE DEPENDENCIA
Comprender las necesidades específicas del familiar dependiente nos permitirá ofrecer un cuidado más eficaz sin generar frustraciones innecesarias. No todas las personas necesitan los mismos cuidados ni el mismo tiempo de acompañamiento.
6 HABLAR Y EXPRESARNOS
Hay que intentar no guardar nuestras emociones. Hablar con otras personas que están en nuestra misma situación puede hacer que nos sintamos comprendidos. Unirse a grupos de apoyo o comunidades de cuidadores puede darnos ese espacio seguro para compartir experiencias y recibir consejos útiles.


